EL HOMBRE BICENTENARIO
El célebre director Chris Columbus presenta “El hombre bicentenario” en 1999, una película que retrata el futuro cercano donde comienza a vislumbrarse la convivencia entre humanos y robots. La película nos presenta a la familia Martin que decide comprar un nuevo modelo de robot, el NDR-114. La intención del robot de ayudar a la familia con simples coros domésticos. La familia llama al robot Andrew.
Sorprendentemente, la familia pronto descubre que Andrew no es como los otros robots NDR-114. Hay una falla en su sistema que lo lleva a desarrollar sentimientos que evolucionan y cambian a través de sus experiencias con la familia. Estas emociones hacen que Andrew cuestione su condición de robot. ¿Es libre de hacer lo que quiera? ¿Y cuál es el significado de su existencia?
Para Andrew, es obvio que las tareas simples para las que fue creado no satisfacen su curiosidad ni su potencial. Gracias al padre en la casa de la familia Martin, Andrew puede descubrir cosas que no formaban parte de sus líneas de código. Esto lo lleva a aprender oficios humanos como la relojería y el espíritu empresarial. Comienza a comprender realmente a los humanos, a formar su propia personalidad y, en última instancia, a cuestionar su propia libertad.
Cuando conocemos a Andrew por primera vez, su inteligencia es equivalente a la IA que conocemos hoy. Puede recibir órdenes de los humanos y reaccionar con respuestas programadas. En el caso de los robots de la película, pudimos observar que tienen una capacidad de aprendizaje básica para poder adaptarse a las necesidades del hogar de la familia a la que atienden. Tienen cierta capacidad para aprender, identificar objetos y pueden hablar. Sin embargo, Andrew es diferente. Con su capacidad de aprendizaje y su capacidad para formar sentimientos, difumina la línea entre el robot y el ser humano. Andrew es único como cualquier otro ser humano.
Andrew experimenta una gran evolución a nivel personal a lo largo de la película. Se da cuenta de su propia existencia, algo de lo que solo los humanos son conscientes. Esto le hace preguntarse sobre sí mismo y sus capacidades. Descubre que necesita cambiar su aspecto físico para ser más aceptado por los humanos. Obtiene rasgos como una cara, un cerebro positrónico, órganos y piel que cubren sus partes metálicas.
En el futuro, es probable que los humanos se sometan a procedimientos para prolongar su vida. Posiblemente cambiando órganos con partes de robot. Si alguien vive con un corazón de robot, ¿eso lo hace menos humano que alguien que tiene un corazón natural? Son preguntas que con las constantes evoluciones tecnológicas tarde o temprano tendremos que responder.
Quizás deberíamos empezar a hacernos la idea de que en poco tiempo la presencia de robots con Inteligencia Artificial puede convertirse en algo habitual en nuestro día a día. El uso de robots más inteligentes en el futuro es inevitable. Los robots y los humanos están destinados a coexistir en un futuro próximo. ¿Quizás tengas amigos robots en el futuro? O incluso conseguir un marido robot como en la película.
Lo que está claro es que la Inteligencia Artificial jugará un papel clave en la configuración del futuro de nuestra sociedad. Lo que será interesante de seguir es cómo los humanos permitirán que los robots coexistan.



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